domingo, 29 de junio de 2014

Drones que cuentan historias




* Post originalmente publicado en el blog Innovación Audivisual, actualizado

Hace apenas dos años los drones no sobrevolaban nuestras conversaciones. Si lo hacían era en su versión menos amable como son las naves militares no tripuladas utilizadas para destruir objetivos en conflictos bélicos en Oriente Medio. Imágenes de destrucción que poco tienen que ver con la otra realidad que emerge del uso de esta tecnología: el uso de drones para construir información y entretenimiento, para confeccionar un nuevo storytelling.

Cuando gigantes como Google, Facebook y Amazon, con diferentes objetivos respectivamente, muestran interés haciendo importantes inversiones para disponer de sus propias flotas de drones, puede afirmarse que no estamos ante una moda pasajera. Vamos a convivir en un mundo en el que el uso de drones va a ser común de un modo u otro.

martes, 13 de mayo de 2014

El destello de Eurovision en Twitter




Conchita llegó, cantó y atrajo los votos que le dieron el triunfo en Eurovisión. Durante la emisión del festival de Eurovision en La 1, es posible que alcanzara mi máximo de actividad en Twitter en lo que va de temporada. Los datos publicados sobre audiencia social - de los que hay que hablar largo y tendido- podrían confirmar que ha conseguido ser el evento más seguido en redes sociales hasta este momento aunque puede que sea desbancado en breve por la final de la Champions League que también emitirá La 1. Pocos contenidos emitidos por televisión son capaces de crear una experiencia tan divertida. Eurovision sin Twitter no es lo mismo.

Incluso cuando formaba parte del equipo de RTVE.es la emisión del Festival no era el tipo de programa que atrajera mi atención. Sin embargo el contacto con el trabajo que lo rodeaba me fue descubriendo algunos de los aspectos clave. Por ejemplo que existe una comunidad importante de fans que son el motor de las acciones que se emprenden en redes sociales. Los primeros años ocurrieron eventos que impulsaron el ruido que generaba de por si Eurovision llevándolo por primera vez a un espacio que hasta ese momento no había sido relevante para el concurso. Chikilicuatre provocó un terremoto en unas redes sociales que por entonces conformaban un mapa muy diferente. Mucho tuvo que ver el hecho de que RTVE decidiera utilizar la web como la plataforma central para la elección del representante a Eurovision. Un papel que fue disminuyendo en intensidad año tras año o, al menos, cambió de guión.

Mi percepción del tema cambió el año pasado. Echaba un vistazo a mi TL de Twitter para ponerme al día y lo que leí motivó que cambiara de canal y comenzara a seguir la emisión del festival en la tele. En Twitter se estaba contando la historia de lo que sucedía en el Festival de una forma alternativa con auténticos retos de ingenio que me estaban otorgando un momento muy divertido. El impulso que provocó el que algunos usuarios muy seguidos quisieran divertirse y comentar, aumentaba el impacto de forma exponencial y provocaba, estoy seguro de ello, que otros usuarios que no seguían la emisión se sumaran a ella. Necesariamente para disfrutar de la experiencia completa había que estar viendo la televisión en ese momento. En mi caso, no pude dejar de ver la emisión y por primera vez desde que puedo recordar  vi todas las actuaciones. Los comentarios abordaban todos los aspectos del festival: vestuario, aspecto musical, coreografías, vídeos introductorios... de ninguna forma los comentarios en la emisión pueden llegar a tal nivel de profundidad. Comprendí algunos aspectos del uso de Twitter como segunda pantalla que hasta ese momento no había tenido muy claros. 

La simbiosis a la que se suele aludir entre Twitter y la TV, cuya demostración es un empeño más de la primera que de la segunda, es en la mayoría de las ocasiones una relación en la que es claro que la influencia va de la emisión a Twitter y no al revés. Son los acontecimientos televisivos los que encienden la mecha de la conversación social de forma inevitable. No tiene demasiada ciencia, cualquiera puede prever por ejemplo que un evento deportivo de cierto calibre va a provocar un aumento considerable de los comentarios y la conversación en Twitter. Es cada vez mas habitual que las cadenas de televisión incluyan en pantalla hashtags y visualizaciones de lo que está ocurriendo en las redes sociales retroalimentando la actividad que ocurre en ellas. La TV es el combustible principal. Incluso sin que los dinamizadores sociales de las cadenas y sus cuentas oficiales hicieran nada, la actividad tendría lugar. Por eso hay quién se pregunta si es realmente necesario dedicar recursos en determinados eventos televisivos para activar la conversación. Mi conclusión es que si. A la vista está como una marca como Wilkinson aprovechó la efervescencia generada por Conchita para lanzar un divertido tweet cierto es que no se trata del propio emisor del contenido, pero igualmente el propio canal puede identificar perchas que le permitan atraer aún más la atención, generar tráfico sobre su web, etc. Para ello es necesario disponer de dinamizadores que sean capaces de entender lo que sucede y poner en marcha una acción sobre el terreno.

Al llegar la emisión a su final tuve un interesante intercambio de ideas via Twitter. Se debatía, una vez más, si era o no tan relevante lo que había sucedido en Twitter durante la emisión.Un punto importante que destacaba Teresa Diez era que normalmente ni se mide, ni se reporta bien lo que sucede en Twitter. Normalmente, hasta el momento, el cómputo del llamado "share social" que manejaban las cadenas se extrae del grupo de hashtags que incluyen los denominativos del programa o emisión en cuestión, sin incluir otros que tienen también relación con la conversación. Porque por mucho que las cadenas se empeñen en encauzar la conversación promocionando uno o varios hashtags, los usuarios acaban ampliando ese universo. Esto es lo que hay detrás de las grandes diferencias entre quienes se han postulado como medidores del share social. Así es como parece funcionar Tuitele, recientemente adquirida por Kantar Media. En el caso de Eurovision junto a #Eurovision #EurovisionTVE por ejemplo, aparecían otros como #trospidvision #mujerbarbuda etc que hacían también relación a lo que estaba sucediendo en la pantalla. A menudo estos hashtags "alternativos" eran los únicos que se usaban.

Al Tuitchat que mantuvimos se unieron también Rubén Vara (@ruvara) de Atresmedia y Carlos Martín-Lebrón (@analisisweb) aportando otros valiosos puntos de vista sobre el asunto.

Tengo mucha precaución con todo lo que se refiere a este "share social". No entiendo por qué es un "share". ¿Con respecto a qué lo es?. No veo que tenga una metodología definida que lo acerque aún más a la realidad de la actividad que rodea a un programa de televisión. Tampoco tengo claro qué redes sociales van a estar incluidas. Sin embargo las cadenas de televisión tienen fascinación por él. Es un nuevo ranking en el que competir. Creo que es un tema que les incumbe solo a ellas, no veo el mismo interés en los anunciantes por ejemplo. Quiero decir, ¿realmente monetizan más por ese share social?.

Sin duda, en algún punto, la actividad en redes sociales ha de tenerse en cuenta y debe suponer un mayor valor pero esto requiere de una construcción profunda de una nueva medición de audiencias que hasta dónde yo conozco ni ComScore, ni Kantar, ni Tuitele han sido capaces de ofrecer hasta este momento. Y si pueden, no lo han demostrado.

Photo Credit: the_jetboy via Compfight cc



lunes, 27 de enero de 2014

¿Quién mide al medidor?

Estoy preocupado por el devenir de la medición digital en España. Por eso escribí un post con el mismo título que este que ahora me ocupa en el blog de la consultora nPeople que tuvieron la amabilidad de invitarme a participar en su blog con el tema que más me apeteciera. Puedes leer el post aquí. Lo escrito no pretende molestar a nadie aunque sí agitar los pensamientos. Lo que ha sucedido en los últimos años, especialmente desde el punto de vista de las televisiones, deja por solventar temas importantes y creo que no digo nada que no esté en la cabeza de las asociaciones (IAB e AIMC) cuando afirmo que eso no puede volver a pasar si queremos un mercado sano y en crecimiento.

El texto escrito en el blog de nPeople no tiene otra intención aunque, ciertamente, incluye dos reivindicaciones. Una tiene que ver con la sensación de desconsideración del comité de clientes de ComScore que rechazó la propuesta de representación de las televisiones. Las televisiones consideran que que no pueden tener un representante único cuando la naturaleza de las televisiones privadas y públicas es sensiblemente diferente y, como consecuencia, sus objetivos. Pero es que además, el volumen de audiencia que representan es más que significativo.

La otra reivindicación de ese post tiene que ver con la supervisión en el futuro. El mercado digital español debe tener mecanismos de mayor peso según opino. Mecanismos permanentes que no dependan del medidor concreto recomendado. Si a eso es a lo que llamamos JIC, si, soy partidario de un JIC.

Por último creo que en temas de medición hay una dimensión (o más de una) que van a determinar los derroteros por los que las televisiones van a ir o, cuando menos, prospectar: la búsqueda de un dato unificado de audiencia que muestre la realidad completa de, por ejemplo, el visionado de una serie de televisión. Hay quién me ha dicho que incluso entre las televisiones esa visión no es pacífica debido a la fractura entre el negocio tradicional de TV y el digital. Espero que no sea así. Ya sabemos lo que una reacción tardía a los cambios ha supuesto en otras industrias.

jueves, 16 de enero de 2014

True Detective. True HBO

True Detective, la nueva serie de televisión producida por HBO, se ha convertido en la emisión más exitosa de un estreno de la productora, según parece, desde el estreno de Boardwalk Empire en 2010. Por cierto, vertiginoso final de la última temporada de esta serie. En esa carrera de fondo que parecen mantener una productora/canal de pago que viene del mundo tradicional de la televisión con un plataforma audiovisual digital, Netflix, cada vez más metida a productora audiovisual (recordemos que para Red Hastings el modelo a seguir es el de HBO), True Detective parece ser el puñetazo en la mesa para transmitir el mensaje de: "supera esto". Contar con actores forjados en el cine como Woody Harrelson y Mathew McConaughey y una dinámica narrativa y visual que alude también a la "gran pantalla" parecen ser toda una declaración de principios. ¿Será verdad que las series son el nuevo cine al igual que el naranja es el nuevo negro?. El estreno en España, como en otros países, con un delay mínimo - cada vez más habitual en las series estadounidense- ahonda en el esfuerzo por convertir la serie en un fenómeno global disfrutado simultáneamente por millones de espectadores, dejando el mínimo espacio a la distribución no oficial (siempre prefiero este término) fuera de control. Cada vez más, en la industria estadounidense, quién produce decide, o lo intenta,  las reglas de la distribución.
True Detective me parece también el tipo de serie para la que el desarrollo de interactividad en segunda pantalla simultáneo a su visionado resulta una tarea compleja. Necesita de una atención concentrada en la historia para no perder detalle. Tampoco despertó mi ánimo tuitero durante el visionado. Tal vez si que sea susceptible de su desarrollo en modo videojuego, lo que parece más natural en tramas detectivescas. Una vez más, pensar en el target al que se dirige el producto y en la coherencia de la interactividad que acompañe a este, es un elemento esencial de una estrategia crossmedia y de expansión digital de un contenido audiovisual.

lunes, 13 de enero de 2014

Son las historias

Este último año he estado fascinado con Amazon. Proyectos como Amazon Storyteller y el más reciente Amazon Storybuilder me parecen una fantástica manera de descubrir a nuevos contadores de historias. Incluso a los que no saben que lo son. Me suena a una especie de YouTube del storytelling. Tienes una idea y la pones en orden, construyes los elementos básicos para que se convierta en una historia relatable. La pones a prueba, la vas modificando. No sé que opinarás tú, pero me parece una idea única. Los dos proyectos pertenecen a esa pieza del universo Amazon que es Amazon Studios y constituyen un vía de evaluación por parte del "Development Slate" para poner en marcha nuevos proyectos. Amazon parece haber comprendido que la creación de historias que seduzcan va a marcar la diferencia. Y las historias pueden nacer de cualquier parte. El próximo hit televisivo puede estar ahora mismo de forma embrionaria en el cerebro de un usuario. Tal vez, dándole herramientas adecuadas y sencillas de usar, pueda plasmarlo en un lenguaje que permita construir sobre el concepto original. Así he entendido esta idea de Amazon. Las compañías nacidas en Internet, han comenzado a añadir el apellido "Studios" a su denominativo. Existen los Microsoft Studios, presumiblemente la nueva apuesta de la empresa para construir sobre esa gran máquina de entretenimiento que pretende ser Xbox One. O los YouTube Studios, posteriormente denominados YouTube Space, con instalaciones en Los Ángeles, Londres y Tokio. Sorprende el hecho de que las empresas no nacidas en el entorno de la producción televisiva hayan comprendido que lo que marcará la diferencia es cerrar el círculo, unir capacidad de distribución, tecnología y contenidos originales. Ellas heredarán la televisión.

Mientras tanto, aún pendiente el despertar del sector televisivo tradicional. He conocido experiencias como Fuel4 de Channel4 y el BBC Connected Studio - de la BBC no se puede decir que haya olvidado la importancia de producir y crear historias- en el Reino Unido. Se trata de foros creados para la innovación en los contenidos. El Lab RTVE se creó bajo una óptica parecida pero todavía carece de la tranversalidad que haga llegar de forma más contundente sus proyectos al entorno televisivo. En ello están.

domingo, 12 de enero de 2014

Un nuevo circo para la Televisión

El primer espectáculo del Cirque du Soleil al que asistí fue "Alegría". Creo que era la primera gira que realizaban en España. El que teóricamente fuera un circo, me ponía en guardia pues hacía años, sino décadas, que el circo había dejado de tener ninguna relevancia para mí. No me gustaba ver a los domadores de animales. Me resultaba desagradable pensar en su vida, yendo de acá para allá, encerrados. Tampoco entraba ya en mis parámetros de pensamiento la forma de abordar el entretenimiento en directo que encontraba en el circo.

Entonces asistí a "Alegría" y vi algo nuevo. Encajaba en mi pensamiento, en el tipo de experiencia de entretenimiento que buscaba. El Cirque du Soleil había reinventado un espectáculo con siglos de existencia, del que el público había ido desconectado paulatinamente. En el presente podría afirmar que el Cirque du Soleil es el "Apple" de los espectáculos circenses. Es de sobra conocida la manera en la que enfocan sus espectáculos, fusionando acrobacias casi imposibles con danza, música, humor, etc. No me extenderé en ello. Lo que me llama la atención es que ese modelo ha supuesto un cambio definitivo para toda la industria. Ha servido para que entren nuevos agentes que han entendido que el circo debe ser un nuevo concepto que tenga cabida en los gustos y la forma de entender el entretenimiento en nuestra sociedad. Reflexionaba esto mientras asistía con mis sobrinas al espectáculo navideño del Circo Price de Madrid. Ahí estaba presente el cambio de concepto que ha ocurrido desde que el Cirque du Soleil puso en marcha una nueva forma de espectáculo. Son los mismos mimbres: mestizaje con otras disciplinas, desaparición de los elementos circenses que no conectan con la sociedad, enfoque dirigido a un target amplio, etc.

La televisión como industria ha sido comparada a menudo con el circo. Normalmente de forma peyorativa. Pero me parece ver una analogía entre ambos mundos. Al fin y al cabo se trata de entretenimiento. La televisión ha sido ya modificada por la evolución tecnológica, por la conectividad. En paralelo. la sociedad, el veerdadero gran motor de todo cambio, ha cambiado sus costumbres, su manera de percibir el entretenimiento ofrecido por los canales de televisión. El pacto no escrito sobre el que se construye la emisión de contenidos televisivos: gratuidad a cambio de publicidad, no funciona y se ha quebrado.

El declive de la relevancia de la televisión es un hecho que viene comentándose desde hace mucho tiempo. La pregunta es ¿cuál es el nuevo "circo"?, ¿quién será el Cirque du Soleil de la televisión?. Algunos apuntan a Netflix y plataformas similares, otros a HBO o Comcast. YouTube solo supone un cambio en la forma de distribución, replica el modelo televisivo pero adaptado a la tecnología. El cambio tiene que abordar todos los aspectos, no solo la distribución, sino también la producción y los canales de contacto con el usuario. El mestizaje - por ejemplo con el videojuego -, el aprendizaje de lo sucedido en otras áreas del entretenimiento, deberían ser la semilla del nuevo circo para la televisión.